Alejandra Piñón-Gimate, Ulianov Jakes-Cota y Tonatiuh Chávez-Sánchez

Instituto Politécnico Nacional. Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas. Av. IPN s/n. Col Playa Palo de Santa Rita. CP 23096. México

Las algas son organismos acuáticos cuya definición engloba varios conceptos. En sí, algas es el nombre común empleado para designar a un conjunto extremadamente variable, heterogéneo y complejo de grupos de organismos autótrofos, es decir que realizan fotosíntesis a partir de la clorofila para la producción de energía, con lo que liberan oxígeno. Agrupan a un gran número de organismos con niveles de organización similares que no están relacionados cercanamente, ya que son producto de evoluciones paralelas (González-González, 1992); por ejemplo, las algas verde-azul o cianobacterias, que son más cercanas filogenéticamente con las bacterias -que no son algas- que con el resto de las algas (Lee, 1999; 2008).

Las algas son talofitas -plantas que carecen de raíces, tallos y hojas-, aunque algunas parezcan plantas marinas, tienen clorofila como su principal pigmento fotosintético y carecen de una cubierta estéril de células, alrededor de las células reproductivas. Por su tamaño, podemos clasificar a las algas en dos tipos, microalgas y macroalgas. Las microalgas o algas microscópicas son las plantas más pequeñas que se conocen y sólo pueden ser vistas con un microscopio.

Nuestros estudios se centran en las macroalgas, que se definen como aquellas algas que se ven a simple vista, sin ayuda de lupas o microscopios. Estas pueden medir desde unos cuantos centímetros que son visibles al estar formando agregaciones o turfs (Figura 1); mientras que los talos de otras macroalgas son inmensos, ya que pueden llegar a medir más de 50 metros y por ello son los seres vivos más grandes del planeta. Las encontramos en el fondo marino; debido a que no cuentan con raíces, deben de contar con un sustrato adecuado para sujetarse por medio del rizoma, este sustrato pueden ser rocas, conchas o cualquier sustrato más o menos estable, que se encuentre en el fondo del mar. Hay que resaltar que las macroalgas se caracterizan por tener diferentes pigmentos fotosintéticos, lo cual les da su color particular y por lo que son separadas en tres categorías: rojas (Rhodophytas), verdes (Chlorophytas) y cafés (Ochrophytas). En general, son las macroalgas cafés las que llegan a tener un gran tamaño. 

Las macroalgas son organismos fotosintéticos que enriquecen con oxígeno las aguas marinas poco profundas, aunque se les puede encontrar en profundidades de hasta 300 metros; son uno de los principales componentes del bentos de las zonas costeras y participan en el reciclaje del carbono (C) y del nitrógeno (N). Su presencia, distribución y abundancia, responden a las fluctuaciones de los parámetros hidrográficos que ocurren en cada cambio de la época del año, tales como cambios en la temperatura del agua dependiendo de si es primavera o verano, por ejemplo, cambios en la salinidad que ocurren en zonas donde llueve mucho en ciertas épocas y cambios en los nutrientes esenciales para su desarrollo (N y P) (Darley, 1982; Josselyn y West, 1985; Kentula y De Witt, 2003), así como a las interacciones biológicas de los sistemas (Neushul y Coon, 1971; Darley, 1982).

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Figura 1. Agregación de algas (turf) en una poza de mareas de la localidad El Tecolote, Baja California Sur, en el Golfo de California.  

Además de ser uno de los principales productores primarios del mar, estos organismos son parte de la red trófica, es decir, que son consumidas por otros organismos que a su vez son consumidos por otros organismos más grandes.

Es debido a estas características que su estudio es muy importante, aun cuando son organismos que generalmente son tomados solo como parte del paisaje. Hace muchos años, los estudios sobre macroalgas eran en su mayoría listados fico florísticos -al estudio de las algas se le llama Ficología-. En décadas más recientes, se han hecho otros estudios, como medir su abundancia (Figura 2) mediante la estimación de la biomasa de las diferentes especies. Después, los estudios han sido un poco más completos, ya que relacionan los cambios en la abundancia de las macroalgas con los parámetros hidrográficos mediante análisis multivariados -que involucran una gran cantidad de variables- y se ha visto que para que haya un aumento en la biomasa, las condiciones deben de ser favorables. Por ejemplo, las macroalgas necesitan nutrientes para crecer, por lo tanto, cuando hay suficientes nutrientes en el agua -en este caso Fósforo y Nitrógeno- crecen y acumulan más biomasa, pero cuando estos nutrientes están en exceso, las macroalgas pueden crecer demasiado y tener efectos adversos en los ecosistemas. También, la temperatura debe de ser la adecuada para su crecimiento, hay algunas especies que se desarrollan mejor en zonas templadas, es decir, en donde la temperatura del agua es un poco más baja -alrededor de los 15 a 20 °C- y otras especies que se desarrollan mejor en ambientes tropicales -con aguas más cálidas de entre 20 a 28 °C-. Particularmente, en la Bahía de la Paz tenemos condiciones que se pueden considerar subtropicales, la temperatura del agua se mantiene de entre 20 a 25 °C a lo largo del año, lo que permite que contemos con diversas especies de macroalgas (Hurd et al. 2014). 

Aun cuando se han realizado numerosos estudios con las macroalgas, todavía se deben de realizar más estudios que permitan conocer más sobre las condiciones en las cuales se están desarrollando las comunidades macroalgales de la región.

Dibujo en blanco y negro

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Figura 2.  Macroalgas comunes y de importancia comercial del Golfo de California, a) Codium sp. (Alga percebe o de terciopelo), b) Gelidium sp. (Agar-agar), c) Sargassum lapazeanum (Sargazo), d) Gracilaria sp. (Ogonori o Pelillo) y e) Ulva ohnoi (Lechuga de mar).

Referencias 

Darley, W.M. 1982. Algal Biology: A Physiological Approach. Blackwell Scientific Publications, Oxford England, p. 168.

González-González, J. 1992. Flora Ficológica de México. Ciencias. Num. Esp. 6:13-33.

Hurd, C. L., Harrison, P. J., Bischof, K., & Lobban, C. S. (2014). Seaweed ecology and physiology. Cambridge University Press. 

Josselyn, M. N. & West, J. A. 1985. The distribution and temporal dynamics on the estuarine macroalgal community of San Francisco Bay. Hydrobiol.129.139-152. https://doi.org/10.1007/BF00048692

Kentula, M.E. y De Witt, T.H. 2003. Abundance of seagrass (Zoostera marina L.) and macroalgae in relation to the salinity-temperature gradient in Yaquina Bay. Oregon. U.S.A. Estuaries 26. 1130–1141.

Lee, R. E. Phycology. 3rd. Edition. Cambridge University Press. Cambridge. 1999. p. 645.

Lee, R. E. Phycology. 4th. Edition. Cambridge University Press. New York. 2008. p. 645.

Neushul, M. D. & Coon, D. 1971. Bibliography on the ecology and taxonomy of marine algae. En J. Parker (Ed.), Select Papers in Phycology (pp. 12-17) Nebraska, Nebraska, EE. UU.: University of Nebraska.

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por coscyt

Un comentario en «Macroalgas: importantes componentes de los fondos marinos»
  1. Gran información para empezar a conocer mas de éstos organismos tan importantes para la salud del océano, podemos saber que tipo de algas son comestibles y su aporte nutrimental?

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