Figura 2. Marcaje y canulación. A) Colocación de tag externo con número de identificación. B) Método de canulación para la identificación de sexo y madurez sexual
Autores: Marco A. Hernandez-de Dios1*, Minerva Maldonado-García 1,Deneb Maldonado García2
1 Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), La Paz 23096, México
2 CONACYT-Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), La Paz 23096, México
*Correspondencia: Marco A. Hernandez-de Dios mahernandez@pg.cibnor.mx

 

   Durante las últimas décadas, la cría de peces se ha implementado como una alternativa para abastecer la creciente necesidad de alimentos marinos a nivel mundial. Dentro de las diferentes variedades cultivadas tenemos a los robalos (Centropomus spp.), los cuales son reconocidos por su importante valor comercial y culinario. No obstante, la cría de robalos se encuentra con importantes desafíos, especialmente en el proceso de adquisición y desarrollo de las hembras, ya que contrario a otras especies, los robalos cambian de sexo secuencialmente, donde empiezan siendo machos y después cambian a hembras a medida que crecen. Este proceso de transición es conocido como protandria, el cual añade complejidad a su ciclo reproductivo en un entorno controlado. Por ello, es fundamental que la industria acuícola dedicada al cultivo de peces comprenda y maneje adecuadamente la maduración de las hembras para asegurar una producción constante y sostenible de huevos y crías; ya que las hembras adultas son las encargadas de poner huevos, y cualquier retraso o problema en su desarrollo puede perjudicar la reproducción y, por consiguiente, afectaría la rentabilidad de la producción acuícola.

El proceso de transformación de macho a hembra en el robalo no es inmediato ni ocurre en todos los individuos. Esto implica que los machos deben alcanzar primero la madurez sexual y, posteriormente, bajo ciertas condiciones ambientales y biológicas, pueden transformarse en hembras. En consecuencia, tanto machos como hembras no pueden alcanzar la madurez sexual de manera simultánea o inmediata, reflejando la complejidad de su estrategia reproductiva. Además, la falta de un entorno con condiciones ambientales adecuadas y la carencia de reservas energéticas necesarias para el desarrollo gonadal completo también influyen en este proceso, siendo este último uno de las factores más importantes. Por ello, para la industria acuícola enfocada en las especies de robalo, es crucial mejorar las condiciones que promuevan el almacenamiento y uso adecuado de energía. Esto implica una dieta correcta y balanceada que brinde los nutrientes requeridos para el crecimiento de los órganos reproductivos y la maduración sexual. En este contexto, en un ambiente controlado, se puede suministrar una alimentación optimizada que garantice la presencia de nutrientes esenciales para la acumulación de energía.

El caso del robalo blanco (Centropomus viridis)

Desde hace siete años, el grupo de investigación de peces marinos del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR) ha estado monitoreando y trabajando intensamente con el robalo blanco (Centropomus viridis) (Fig. 1), con el objetivo de cerrar su ciclo reproductivo de manera natural y controlada. Históricamente, la obtención de hembras del robalo blanco en la acuicultura ha sido exitosa mediante métodos de feminización (transformación de macho a hembra) mediante la aplicación de hormonas. Sin embargo, a pesar de ser eficaces, estas técnicas pueden presentar varios inconvenientes, como el hecho de que los tratamientos hormonales pueden causar estrés en los organismos, lo que podría interferir con su desarrollo natural y perjudicar su salud en general.

Figura 1. Robalo blanco (Centropomus viridis). A) Biometría de talla y peso. B) Ejemplar de macho sexualmente maduro

Por esta razón, el grupo de investigación han implementado estrategias para abordar los retos relacionados con la maduración de las hembras, teniendo en cuenta los aspectos biológicos y nutricionales. El grupo de investigación se ha enfocado en la creación y aplicación de dietas especializadas que aseguren los nutrientes necesarios para la maduración gonadal y el almacenamiento adecuado de energía. Además, a los organismos se les proporciona un entorno de cultivo óptimo que incluye temperaturas adecuadas, calidad del agua y condiciones de luz controladas. La optimización de estas condiciones influye significativamente en la salud y el bienestar general de los peces, afectando directamente su capacidad reproductiva. Así mismo, se ha monitoreado constantemente el desarrollo y transición sexual de los machos a hembras (Fig. 2), lo cual nos permite llevar un registro del proceso de transición sexual.

Figura 2. Marcaje y canulación. A) Colocación de tag externo con número de identificación. B) Método de canulación para la identificación de sexo y madurez sexual

La implementación y perfeccionamiento de estas estrategias han logrado avances significativos en la comprensión y manejo de la maduración de las hembras de robalo blanco dentro del CIBNOR. Esto no solo contribuye al acercamiento del cierre exitoso del ciclo reproductivo de esta especie en cautiverio, sino que también promueve la diversificación de la acuacultura, ofreciendo nuevas oportunidades y retos para el desarrollo sostenible del sector, asegurando una producción continua y sostenible.

Finalmente, la iniciativa para obtener hembras de robalo blanco de manera natural se enfoca en desarrollar el cultivo de peces marinos de manera controlada. Esto forma parte del proyecto “Producción de alimento de alta proteína, mediante la implementación de modelos artesanales acuícolas para fortalecer la economía de comunidades costeras del Pacífico mexicano”, bajo el número de proyecto 321279. Este proyecto busca crear métodos sostenibles y artesanales para criar robalos, mejorando así la economía local y proporcionando alimentos nutritivos a las comunidades costeras.

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por coscyt

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