Ariagna Lara y Abril Romo-Piñera
Universidad Autónoma de Baja California Sur, Carretera al sur km 5.5. A. P. 19-B, 23080, La Paz, Baja California Sur, México
Los elementos esenciales son indispensables para la supervivencia y el correcto funcionamiento de los organismos. Son requeridos en cantidades mínimas, generalmente en miligramos o microgramos según el elemento, y cumplen funciones cruciales en diversas actividades biológicas. El selenio (Se) es uno de ellos, con una recomendación diaria de entre 55 y 70 microgramos para la mayoría de los adultos.
Función del selenio en el organismo
El selenio es un oligoelemento que participa en numerosos procesos celulares y fisiológicos. Su importancia radica en su incorporación en las selenoproteínas, que desempeñan funciones clave en la regulación del estrés oxidativo, la respuesta inmune y la producción de hormonas tiroideas. Además, participa en la reproducción, la función muscular y la protección del ADN. La deficiencia de selenio puede afectar la función de estas proteínas y comprometer la salud celular.
Entre las selenoproteínas más estudiadas, se encuentran la glutatión peroxidasa (GPx), que actúa como antioxidante protegiendo las células y tejidos del daño oxidativo; las deiodinasas, que regulan la hormona tiroidea; y la tiorredoxina reductasa, esencial en la integridad mitocondrial y en la protección contra el estrés oxidativo (Muscatello, 2009).
Insuficiencia y toxicidad del selenio
La deficiencia o el exceso de selenio pueden tener consecuencias graves para la salud. Su carencia reduce la expresión de selenoproteínas, lo que puede desencadenar problemas cardíacos, neurológicos y aumentar el riesgo de cáncer. Se ha asociado con enfermedades como cardiomiopatía, derrame cerebral y síndrome de muerte súbita en lactantes. También puede afectar la fertilidad masculina y aumentar el riesgo de cáncer de próstata (Kieliszek y Blazejak, 2016) (Figura. 1). Por otro lado, la intoxicación por selenio, o selenosis, ocurre por una ingesta excesiva y se manifiesta con síntomas como náuseas, vómitos, pérdida de cabello y alteraciones del sistema nervioso (Ralston et al., 2008). Esta intoxicación ha sido reportada en regiones con suelos ricos en selenio y por el consumo excesivo de suplementos.
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Figura 1. Principales sistemas de órganos dañados por la carencia de selenio.
Fuentes y vías de ingreso del selenio
El selenio entra al organismo principalmente a través de la dieta. Los alimentos y el agua son sus fuentes primarias, y su absorción en el tracto gastrointestinal depende de su forma química y de la presencia de otros nutrientes.
Las principales fuentes dietéticas de selenio incluyen:
- Alimentos vegetales: granos enteros, nueces, semillas y algunas verduras.
- Alimentos de origen animal: carnes, pescados y mariscos.
- Agua potable, cuya concentración de selenio varía según el contenido del suelo (Figura 2).
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Figura 2. Principales fuentes de selenio en la dieta
Relación selenio-mercurio
La relación entre el selenio y el mercurio ha sido ampliamente estudiada debido a la toxicidad de este último en la salud humana. El mercurio afecta principalmente el sistema nervioso central, causando síntomas como deterioro sensorial, pérdida de memoria, problemas auditivos, derrames cerebrales y depresión (Dietz et al., 2013). Además, atraviesa la barrera placentaria y la hematoencefálica, representando un riesgo para fetos, bebés y niños en desarrollo (Ordiano-Flores et al., 2011).
Un mecanismo clave en la desintoxicación del mercurio es su interacción con el selenio. Ambos compiten por los mismos sitios de unión en las proteínas celulares, y su afinidad mutua genera compuestos estables, considerados inertes y no tóxicos (Paul et al., 2003). Sin embargo, para que el selenio ejerza su función protectora, debe haber suficiente cantidad libre en el organismo. Si el mercurio excede al selenio disponible, la toxicidad se incrementa.
Selenio en la vida marina
Además de proceder de fuentes terrestres, el selenio es esencial en los ecosistemas marinos, donde es absorbido y acumulado por organismos acuáticos. Muchos tiburones, al ser depredadores tope, tienden a acumular altas concentraciones de selenio debido a la biomagnificación.
¿Qué es la biomagnificación?
La biomagnificación es el proceso por el cual la concentración de un elemento o contaminante aumenta a medida que se asciende en la trama trófica. En este caso, los organismos en niveles superiores acumulan mayores cantidades de selenio y mercurio, lo que influye en la seguridad alimentaria de especies marinas consumidas por humanos.
Debido a este fenómeno, los tiburones no solo acumulan selenio sino también mercurio. La seguridad de su consumo depende de factores como la especie, la región geográfica y la madurez del animal. En el Pacífico mexicano, estudios han encontrado que juveniles de tiburón azul y martillo presentan proporciones equilibradas entre mercurio y selenio, sugiriendo que podrían ser seguros para el consumo humano (Lara et al., 2022). Sin embargo, en adultos de estas especies se han detectado niveles elevados de mercurio y bajos de selenio, lo que representa un mayor riesgo (Barrera-García et al., 2012; Terraza-López et al., 2019).
En contraste, en el mar Mediterráneo, una región con alta contaminación, se han reportado concentraciones excesivas de mercurio en tiburones, lo que los hace inadecuados para el consumo (Storelli et al., 2003). Por otro lado, especies de Baja California Sur, México, que habitan en aguas menos contaminadas, han mostrado niveles bajos de mercurio, sugiriendo que su carne es más segura y con un alto valor nutricional (Medina-Morales et al., 2020; Pantoja-Echevarría et al., 2021).
Consideraciones finales
Las investigaciones sobre el selenio destacan su papel esencial en la salud humana y la biodiversidad marina. Es fundamental mantener un equilibrio adecuado en su ingesta para evitar problemas derivados de la deficiencia o toxicidad. Asimismo, su relación con el mercurio subraya la importancia de monitorear los niveles de estos elementos en los alimentos marinos, especialmente en especies propensas a la biomagnificación.
La evaluación de la seguridad alimentaria en el consumo de organismos marinos debe considerar tanto la concentración de mercurio como la proporción selenio-mercurio. En regiones afectadas por contaminación, este análisis es clave para minimizar riesgos y garantizar una alimentación segura. La gestión adecuada de estos elementos es crucial para la protección de la salud humana y la conservación de los ecosistemas costeros.
Bibliografía
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Lara, A., Galván-Magaña, F., Elorriaga-Verplancken, F. R., Marmolejo-Rodríguez, A. J., González-Armas, R., Arreola-Mendoza, L., Sujitha, B., Jonathan, M.P. y Pantoja-Echevarría, L. M. (2022). Mercury, selenium and cadmium in juvenile blue (Prionace glauca) and smooth hammerhead (Sphyrna zygaena) sharks from the Northwest Mexican Pacific coast. Marine Pollution Bulletin, 175, 113311. https://doi.org/10.1016/j.marpolbul.2021.113311
Medina-Morales, S. A., Corro-Espinosa, D., Escobar-Sánchez, O., Delgado-Alvarez, C. G., Ruelas-Inzunza, J., Frías-Espericueta, M. G., Jara-Marini, M. E. y Páez-Osuna, F. (2020). Mercury (Hg) and selenium (Se) content in the shark Mustelus henlei (Triakidae) in the northern Mexican Pacific. Environmental Science and Pollution Research, 1-10. https://doi.org/10.1007/s11356-020-08198-1
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Pantoja-Echevarría, L.M., Marmolejo-Rodríguez, A.J., Galván-Magaña, F., Elorriaga-Verplancken, F.R., Tripp-Valdez, A., Tamburin, E., Lara, A., Jonathan, M.P., Sujitha, S.B. y Arreola-Mendoza, L. (2021). Mercury and selenium concentrations in different tissues of brown smooth-hound shark (Mustelus henlei) from the western coast of Baja California Sur, Mexico. Marine Pollution Bulletin, 170, 112609. https://doi.org/10.1016/j.marpolbul.2021.112609
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