Durante las últimas décadas, la cría de peces se ha implementado como una alternativa para abastecer la creciente necesidad de alimentos marinos a nivel mundial. Dentro de las diferentes variedades cultivadas tenemos a los robalos (Centropomus spp.), los cuales son reconocidos por su importante valor comercial y culinario. No obstante, la cría de robalos se encuentra con importantes desafíos, especialmente en el proceso de adquisición y desarrollo de las hembras, ya que contrario a otras especies, los robalos cambian de sexo secuencialmente, donde empiezan siendo machos y después cambian a hembras a medida que crecen. Este proceso de transición es conocido como protandria, el cual añade complejidad a su ciclo reproductivo en un entorno controlado. Por ello, es fundamental que la industria acuícola dedicada al cultivo de peces comprenda y maneje adecuadamente la maduración de las hembras para asegurar una producción constante y sostenible de huevos y crías; ya que las hembras adultas son las encargadas de poner huevos, y cualquier retraso o problema en su desarrollo puede perjudicar la reproducción y, por consiguiente, afectaría la rentabilidad de la producción acuícola.