El desafío microscópico en la acuicultura de caballitos de mar

 

García-Castillo, R. A.1, González-Acosta, B.1, Peña, R.1

1. Instituto Politécnico Nacional. Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas. Av. IPN. s/n Col. Playa Palo Alto de Santa Rita. CP 23096. Mexico

Las poblaciones silvestres de caballitos de mar (Hippocampus spp.) enfrentan múltiples amenazas, entre ellas su uso en la medicina tradicional China, el comercio de curiosidades y la acuariofilia. Como consecuencia, muchas especies de caballitos de mar están catalogadas como vulnerables o amenazadas en la Lista Roja de la IUCN y protegidas por el Apéndice II de la CITES. Frente a este panorama, el cultivo en cautiverio se ha convertido en una estrategia prometedora para reducir la presión sobre las poblaciones silvestres de caballitos de mar. Sin embargo, su crianza no es sencilla, ya que en condiciones de cultivo intensivo estos peces son especialmente vulnerables a las infecciones bacterianas.

A diferencia de otros peces teleósteos, los caballitos de mar carecen de varios componentes importantes de la inmunidad adquirida. Esto significa que dependen en gran medida de su sistema inmunológico innato, una defensa más inmediata pero también más limitada frente a ciertos patógenos. En ambientes de cultivo, donde el estrés puede ser constante debido a la manipulación, la densidad de organismos o la calidad del agua, esta “desventaja” inmunológica los vuelve particularmente susceptibles a microorganismos oportunistas. Para defenderse, los caballitos también cuentan con un microbioma natural en la piel y en el tracto digestivo. Esta comunidad de bacterias benéficas funciona como una barrera biológica que les ayuda en la defensa contra patógenos y contribuye a la digestión de nutrientes. El problema es que este microbioma puede alterarse fácilmente por las condiciones del cultivo, el alimento o por la presencia de antibióticos en el agua, dejando a los caballitos de mar aún más expuestos.

En este contexto, las enfermedades bacterianas representan una de las mayores amenazas para la viabilidad de la acuicultura de caballitos de mar. Se han reportado brotes causantes de mortalidades que pueden alcanzar entre el 80 y el 100% en apenas unos días. Detrás de estas enfermedades no hay un único culpable, ya que intervienen el estado inmunológico de los caballitos, la calidad del agua de cultivo, la calidad microbiológica del cultivo y también los organismos que sirven como alimento.

En este sentido, el alimento vivo funciona como una especie de “caballo de Troya”, ya que, aunque es indispensable para nutrir a los caballitos en etapas tempranas de desarrollo, también puede transportar patógenos oportunistas. Esta situación se agrava por una característica anatómica clave de los caballitos de mar, ya que no poseen un estómago con suficiente acidez para eliminar eficazmente algunos microorganismos ingeridos. Como resultado, las bacterias que entran con el alimento pueden establecerse rápidamente en su tracto digestivo. En este sentido, la sobrealimentación, una práctica frecuente en el cultivo de caballitos de mar, favorece la acumulación de bacterias oportunistas y puede provocar inflamaciones intestinales severas antes de que los caballitos puedan aprovechar adecuadamente los nutrientes.

Entre las enfermedades bacterianas más reportadas destaca la vibriosis como una de las principales causas de mortalidad. Bacterias como Vibrio harveyi, V. alginolyticus y V. vulnificus pueden provocar infecciones generalizadas, hemorragias y lesiones severas en la piel, mejor conocidas como síndrome de úlcera cutánea. Otras bacterias, como Mycobacterium chelonae, M. fortuitum y M. poriferae, forman granulomas en órganos internos, lo que complica su detección temprana y reduce la eficacia de los tratamientos convencionales. También se han documentado brotes asociados a Photobacterium sp., con daños en riñones e intestino, así como infecciones por Edwardsiella piscicida y Bacillus cereus, capaces de alterar el microbioma y el metabolismo de los caballitos desde etapas tempranas de desarrollo. Además, estas bacterias no siempre actúan solas. Se ha observado que algunos parásitos ciliados, como Uronema spp., pueden lesionar primero la piel o el epitelio intestinal de los caballitos, abriendo la puerta a infecciones bacterianas secundarias mucho más agresivas.

La progresión de estas infecciones sigue un patrón relativamente claro. En las etapas iniciales, los caballitos reducen su consumo de alimento, se muestran letárgicos y pierden capacidad para sujetarse con la cola. También pueden presentar nado errático y problemas de flotabilidad. Conforme la infección avanza, aparecen manchas blanquecinas o amarillentas en la piel que después evolucionan a erosiones profundas, pérdida de pigmentación y necrosis en las aletas. En casos más graves, se acumula líquido en la cavidad abdominal y se observa daño interno en órganos como el hígado, los riñones y el intestino. Un aspecto especialmente preocupante es la afectación del saco de cría de los machos. Este órgano funciona como una cámara de incubación para los embriones, cuando se altera por infecciones bacterianas, como las causadas por Mycobacterium, o por la exposición a antibióticos ambientales, pueden modificarse las condiciones internas necesarias para el desarrollo embrionario. El resultado puede ser la muerte prematura de las crías incluso antes de nacer, afectando no solo al individuo enfermo, sino también a su descendencia.

Figura 1. Comparación entre caballito de mar sano (a) y caballito de mar con signos de infección bacteriana como despigmentación de piel en región cefálica (flecha roja) (b).

Actualmente, el manejo de estas enfermedades se encuentra en una encrucijada. Tradicionalmente se han usado antibióticos para su control; sin embargo, esta estrategia ha demostrado ser limitada e incluso contraproducente. Su uso prolongado e indiscriminado favorece la aparición de bacterias resistentes y, además, afecta al microbioma benéfico que protege a los caballitos. En otras palabras, al intentar eliminar a los patógenos, también se debilitan las defensas naturales del pez.

Ante estas limitaciones, los probióticos han surgido como una alternativa prometedora y sostenible. En el cultivo de caballitos de mar, una de las estrategias consiste el enriquecimiento del alimento vivo, como copépodos o Artemia, con bacterias benéficas. De esta manera, el alimento vivo funciona como vehículo que transporta los probióticos directamente al tracto digestivo del caballito. Estos microorganismos benéficos dificultan el establecimiento de bacterias dañinas y producen compuestos que inhiben su crecimiento. Además, ayudan a estimular componentes del sistema inmunológico innato, reforzando la principal línea de defensa con la que cuentan estos peces.

En el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR-IPN), el Proyecto Hipocampo desarrolla investigaciones orientadas a implementar el uso de probióticos en el cultivo de caballitos de mar, utilizándolos en la suplementación del alimento vivo o mediante su aplicación directa en los organismos en cultivo. Estos esfuerzos buscan reemplazar el uso de antibióticos por alternativas ecológicas que fortalezcan la resiliencia natural de los animales frente a los retos del manejo intensivo. El objetivo final de este enfoque busca contribuir a hacer de la acuicultura una herramienta eficaz para la conservación de los caballitos de mar.

Referencias

Bravo, C. M., y Peña, R. (2025). Caballitos de mar sin estómago: diseño evolutivo a la carta. Revista Digital Universitaria26(4).

Lin, T., Liu, X., Zhang, D., Cai, Y., y Yan, Z. (2019). The administration of Lactobacillus plantarum directly to food: An effective way to improve the survival and growth of juvenile lined seahorses (Hippocampus erectus). Aquaculture Research, 50(9), 2380-2387.

Montero, E., Montero, F., Crespo-Picazo, J. L., García-Párraga, D., Rojo-Solís, C., Corpa, J. M., y Ortega, J. (2026). Pathological Findings in Captive Syngnathids: pipefish, seadragons and seahorses. The Veterinary Journal, 106582.

Zhao, Z., Liu, Y., Jiang, H., Yu, H., Qin, G., Qu, M., y Lin, Q. (2023). Microbial profiles and immune responses in seahorse gut and brood pouch under chronic exposure to environmental antibiotics. Ecotoxicology and Environmental Safety253, 114711.

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