Continua “lluvia” de sedimentos en el océano provee evidencia de su productividad y repuesta al cambio climático
A pesar de que los océanos representan el hábitat más amplio del planeta, estos son extremadamente inexplorados y comprendidos, particularmente por ser radicalmente distintos al hábitat terrestre y a nuestras experiencias diarias. En este hábitat trasparente tridimensional, los seres vivos pueden encontrar alimento y potenciales depredadores en cualquier dirección, lo que promueve una compleja e intrincada red alimentaria. A pesar de que el agua marina se compone de dos átomos de hidrogeno y uno de oxígeno (como se indica en la conocida fórmula química H2O), su composición es compleja y consta de una gran variedad de partículas disueltas y particuladas cuya composición puede cambiar en el tiempo y el espacio. La diversidad de organismos que habitan en el agua marina también es enorme, oscilando en su tamaño desde virus pequeños (<0.0002 mm) y bacterias (<0.005 mm) hasta la gran ballena azul (< 30 m de longitud) con una historia evolutiva de al menos 2,700 millones de años.

