El silencio de las gaviotas: una historia sobre El Niño y un océano que cambia

Cecilia Soldatini 1, Enriqueta Velarde2, Yuri V. Albores Barajas 3,4, Gemma Abaunza 1, Jorge Cristerna Fernandez4

1 Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California – Unidad Académica La Paz, Miraflores 334, La Paz, Baja California Sur, 23050, México. Email: csoldatini@cicese.edu.mx

2 Instituto de Ciencias Marinas y Pesquerías, Universidad Veracruzana, Calle Hidalgo 617, Col. Río Jamapa, Boca del Río, Veracruz, 94290, México.

3 SECIHTI Av. Insurgentes Sur 1582, Col. Crédito Constructor. Alcaldía Benito Juárez, C.P. 03940, Ciudad de México.

4 Universidad Autónoma de Baja California Sur, Carretera al Sur KM 5.5. La Paz, Baja California Sur, México.

Resumen de 50 palabras: En el Pacifico mexicano y en el Golfo de California las gaviotas renunciaron a reproducirse por la escasez de alimento, una estrategia conocida como salto reproductivo. Lejos de ser víctimas pasivas del cambio ambiental, anticipan los efectos de El Niño y nos advierten que las transformaciones del océano ya están ocurriendo.

En una colonia de gaviotas, el silencio puede ser una noticia. Donde normalmente miles de adultos defienden sus nidos con agresividad, y cientos de pollos llenan el aire con sus llamados, este año solo había roca, viento y mar. Las gaviotas habían tomado una decisión extraordinaria: esperar.

La primavera es una época de intenso movimiento en las islas del Pacífico y del Golfo de California. Miles de aves marinas llegan a sus colonias para poner huevos, incubarlos y criar a sus polluelos. El ruido es ensordecedor y el paisaje se llena de vida. Este año, sin embargo, algo llamó inmediatamente la atención de quienes monitoreamos estas colonias.

En Isla Natividad, frente a la costa occidental de la península de Baja California, y en Isla Rasa, en el Golfo de California, las dos especies respectivamente anidantes de gaviotas —la Gaviota Occidental (Larus occidentalis) y la Gaviota Plomiza (Larus heermanni)— simplemente no se reprodujeron. A pesar de encontrarnos en una época en la que normalmente los adultos deberían estar alimentando polluelos de varias semanas de edad, la mayoría de los nidos estaban viejos (del año anterior) vacíos y no se observaron puestas.

La situación fue muy diferente unos cientos de kilómetros más al sur. En Isla Gaviota, en la Bahía de La Paz, encontramos nidos de Gaviota de Patas Amarillas (Larus livens) con tres huevos y una reproducción aparentemente normal. En los islotes de La Lobera, dentro del Parque Nacional Espíritu Santo, también pudimos observar polluelos sanos creciendo sin problemas aparentes.

¿Por qué algunas poblaciones sí se reprodujeron y otras no?

La respuesta probablemente está en el alimento.

Las aves marinas dependen completamente del océano para obtener la energía necesaria para producir huevos y alimentar a sus crías. Cuando el alimento escasea, continuar con la reproducción puede representar un riesgo demasiado alto para la supervivencia de los adultos. En esos casos algunas especies son capaces de simplemente no reproducirse. Este fenómeno, conocido como salto reproductivo, es una estrategia adaptativa descrita en numerosas aves longevas. En lugar de invertir toda su energía en una reproducción con pocas probabilidades de éxito, los adultos conservan sus reservas corporales para sobrevivir el año en que hay poco alimento y esperar un año con mejores condiciones ambientales. En esos años la poca energía que logran obtener de su alimento no desencadena los procesos reproductivos: no se producen suficientes hormonas sexuales, ni hay reservas para producir huevos. En otras palabras, se saltan una temporada reproductiva antes que poner en riesgo su propia vida.

El océano no es un ambiente estático. Grandes corrientes marinas transportan agua fría y rica en nutrientes desde las profundidades hacia la superficie, alimentando el crecimiento del fitoplancton, pequeños organismos microscópicos y fotosintéticos que constituyen la base de la cadena alimenticia marina. De ellos dependen el zooplancton, los peces, los calamares y, finalmente, aves marinas, mamíferos marinos, seres humanos e incluso una especie de murciélago pescador que vive en el Golfo de California.

Durante un evento de El Niño, este mecanismo natural se debilita. La superficie del océano se calienta, disminuye el afloramiento de aguas profundas y la productividad del ecosistema cae de manera importante. El resultado es un efecto en cascada: hay menos peces disponibles y muchas especies deben recorrer mayores distancias para alimentarse o invertir más energía en encontrar alimento. Para un ave marina que está a punto de poner huevos, incubando huevos que ya puso, o alimentando polluelos, esta situación representa un dilema: reproducirse sin suficientes reservas puede significar la muerte tanto de los polluelos como de los propios adultos. Por ello, algunas especies “optan” por esperar tiempos mejores.

Sin embargo, en Isla Natividad encontramos una excepción muy interesante. Mientras las colonias naturales permanecían prácticamente sin actividad, las gaviotas que anidan dentro del poblado de la cooperativa pesquera sí pusieron huevos e incluso ya presentaban polluelos nacidos.

La diferencia parece estar en la fuente de alimento.

Estas aves conviven diariamente con pescadores, aprovechando restos de pescado y otros recursos asociados a la actividad humana. Esa disponibilidad constante de alimento probablemente evitó que llegaran a la temporada reproductiva con reservas insuficientes. Las gaviotas que dependen exclusivamente del océano parecieron «sentir» las malas condiciones ambientales y no se desencadenó la reproducción. Las que contaron con un apoyo alimenticio adicional pudieron seguir adelante.

La historia, sin embargo, todavía no termina.

Aunque algunas parejas lograron sacar adelante sus nidos, queda una pregunta importante: ¿podrán esos polluelos sobrevivir su primer año de vida si las condiciones oceánicas continúan deteriorándose? Los primeros meses de vida son los más críticos para una gaviota. Si la disponibilidad de alimento disminuye como consecuencia de un evento intenso de El Niño, la supervivencia juvenil podría reducirse drásticamente.

Los modelos oceanográficos llevan meses anticipando la llegada de un evento de El Niño particularmente severo. Lo que estamos observando en las colonias de gaviotas parece ser una confirmación biológica de esas predicciones. Antes de que los satélites registren anomalías térmicas o los modelos climáticos emitan sus pronósticos, los animales que dependen del mar ya están respondiendo a los cambios. Las gaviotas, al igual que muchas otras aves marinas, pasan prácticamente toda su vida en contacto con el océano y responden rápidamente a cualquier cambio en la disponibilidad de alimento. Su éxito reproductivo, el número de pollos que producen o incluso la “decisión” de no reproducirse son el resultado de meses de condiciones ambientales adversas en el periodo pre-reproductivo (enero-marzo) que nosotros no siempre somos capaces de percibir.

Por eso las consideramos las verdaderas centinelas del ecosistema marino. Cuando una colonia completa renuncia a reproducirse, no estamos observando únicamente una curiosidad biológica: estamos recibiendo una señal de alerta sobre el estado del océano. En este sentido, las gaviotas de Isla Natividad e Isla Rasa parecen haber anticipado lo que los modelos climáticos pronostican para los próximos meses: un evento de El Niño intenso y un mar con menos recursos disponibles. Escuchar estos mensajes de la naturaleza es fundamental para comprender cómo responderán los ecosistemas y también las actividades humanas que dependen de ellos, como la pesca, en un escenario de cambio climático cada vez más evidente.

Las gaviotas, silenciosamente, nos están diciendo que el océano ya no es el mismo.

Y quizá esa sea una de las lecciones más importantes de la ecología: observar a la naturaleza es también una forma de anticipar el futuro.

Palabras clave: Aves marinas, Cambio climático, Centinelas

Isla Natividad sin nidos 2026 Isla Natividad con nidos 2025

Nidos en ambiente urbano en isla Natividad 2026

Compartir
Scroll al inicio