Yuly T. Serrano-Rodríguez, Xchel G. Moreno-Sánchez, María del Mar Quiroga-Samaniego, Claudia J. Hernández-Camacho, Fernando R. Elorriaga-Verplancken
Instituto Politécnico Nacional, Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR-IPN), Departamento de Pesquerías y Biología Marina, Av. Instituto Politécnico Nacional s/n Col. Playa Palo de Santa Rita, Apdo. Postal 592, Código Postal 23096.
La historia de recuperación del lobo fino de Guadalupe (Arctocephalus townsendi) es particularmente notable, ya que en 1894 fue declarado comercialmente extinto debido a las fuertes presiones de cacería para la obtención de sus pieles, las cuales tenían un valor comercial alto (Figura 1). No obstante, en 1954 la especie fue redescubierta en Isla Guadalupe, ubicada en el Pacífico mexicano, siendo hoy en día la única colonia reproductiva. Años más tarde, a finales de los 90, el lobo fino de Guadalupe recolonizó el Archipiélago San Benito, un sitio que formaba parte de su distribución antes de la cacería masiva durante los siglos XVIII y XIX. Desde entonces, la recuperación de la especie ha sido notable y ha llevado a una expansión sin precedentes durante años recientes, incluso incursionando en el Golfo de California, México.
Los esfuerzos de conservación alrededor de la principal colonia reproductiva (Reserva de la Biósfera Isla Guadalupe), han contribuido a la recuperación de la especie, la cual actualmente cuenta con una población de alrededor de 72,000 individuos, distribuidos en una colonia reproductiva, un sitio de recolonización y tres colonias de expansión (Figura 2). Estas últimas se han consolidado gradualmente como parte de una nueva zona de distribución del lobo fino de Guadalupe, contribuyendo a la diversificación de su hábitat. De las tres colonias, la del Islote Las Ánimas, ubicada en el suroeste del Golfo de California, es la mejor estudiada en cuanto a su crecimiento, y ya se dispone de información preliminar sobre su dieta y uso del hábitat.
Desde 2019, la abundancia de la especie en el Islote Las Ánimas, ha aumentado notablemente, alcanzando varios cientos de ejemplares durante ciertos periodos del año. Este proceso de colonización está vinculado a la dispersión de lobos finos, como aparente resultado de un incremento en la densidad de animales en áreas como Isla Guadalupe, desencadenando la migración, particularmente de individuos juveniles exploradores, hacia nuevas zonas, como Las Ánimas.
En este contexto, resulta crucial generar información sobre el uso de hábitat y la alimentación en zonas de expansión del lobo fino de Guadalupe, ya que son aspectos clave para comprender su recuperación poblacional y garantizar tanto la conservación de la especie como de las áreas que ocupa. Por esta razón, los investigadores hemos enfocado nuestros esfuerzos en estos aspectos. Para estudiar la alimentación, se han empleado dos métodos principales: el análisis de heces, que permite identificar las presas mediante estructuras duras como los otolitos de peces y picos de cefalópodos (Fig. 3) y el análisis de isótopos estables de carbono (δ13C) y nitrógeno (δ15N) en muestras de diferentes tejidos (e.g. pelo) de los individuos.
El análisis de heces permite describir la composición de la dieta, suponiendo que las estructuras duras presentes en la muestra, como los otolitos y picos de sus presas, reflejan las proporciones en que fueron consumidas durante el último evento de búsqueda de alimento. Por otro lado, el análisis de la razón isotópica de carbono (δ13C) permite determinar el uso de hábitat, diferenciando entre zonas costeras y oceánicas, mientras que la razón isotópica de nitrógeno (δ15N) infiere el nivel trófico relativo y su amplitud. Es decir, si la especie se alimenta de organismos de niveles bajos de la cadena alimenticia o de presas en niveles más altos.
Aunque el análisis de isótopos estables no proporciona información específica sobre la identidad taxonómica de las presas, como lo hace el análisis de heces, permite realizar un análisis que abarca una ventana de tiempo más o menos amplia, dependiendo del tejido analizado, identificando los recursos asimilados y las variaciones en los patrones dietéticos a lo largo del tiempo. En el caso del pelaje, su composición isotópica refleja la dieta correspondiente al período en el que se formó el tejido. Dado que el lobo fino de Guadalupe muda, los valores isotópicos obtenidos del pelaje representan varios meses de información dietética.
Además, los valores isotópicos en nuestros estudios son indicadores clave para diferenciar regiones y gradientes latitudinales, fundamentales en este caso para determinar si la especie está aprovechando los recursos alimenticios dentro del Golfo de California o si estos animales se alimentan en el Pacífico noroccidental, como se ha reportado comúnmente y como resultado de su gran capacidad de desplazamiento.
En estudios previos, realizados en las colonias de la Isla Guadalupe y del Archipiélago de San Benito, que emplearon estas técnicas, se evidenció que el lobo fino de Guadalupe es un depredador principalmente teutófago, cuya dieta incluye al calamar gigante (Dosidicus gigas), el calamar opalescente (Doryteuthis opalescens) y el calamar ganchudo (Onychoteuthis banksii), especies que destacan como sus principales presas. No obstante, esta información aún es desconocida para la reciente zona de expansión en el suroeste del Golfo de California. Por ello, actualmente se está llevando a cabo una investigación en el CICIMAR-IPN enfocada en aspectos de la ecología trófica, con el propósito de generar conocimiento sobre la dieta y uso del hábitat en los juveniles de esta especie en el Islote Las Ánimas entre 2023 y 2025.
Nuestros resultados preliminares sugieren que la dieta de los lobos finos de Guadalupe del Islote Las Ánimas está dominada por calamares más pequeños en comparación con los estudios realizados en otras áreas, y en menor proporción por peces. En cuanto a los valores isotópicos, se espera que los resultados permitan determinar el uso del hábitat de la especie, dentro de una escala de tiempo más amplia, ya sea dentro o fuera del Golfo de California. Estos aspectos podrán confirmarse a medida que se obtengan nuevos datos derivados del análisis de las muestras de los tres años consecutivos bajo análisis.
Es fundamental destacar el potencial de los alrededores del islote Las Ánimas como una posible zona clave de alimentación para esta especie en recuperación, además de su posible función como área de asentamiento para juveniles exploradores.
Bibliografía
Amador-Capitanachi, M. J., Moreno-Sánchez, X. G., Juárez-Ruíz, A., Ferretto, G., & Elorriaga Verplancken, F. R. (2017). Trophic variation between the two existing Guadalupe fur seal colonies on Guadalupe Island and The San Benito Archipelago, Mexico. Aquatic Mammals, 43(1), 14–25. https://doi.org/10.1578/AM.43.1.2017.14
Aurioles-Gamboa, D., & Camacho-Ríos, F. J. (2007). Diet and feeding overlap of two otariids, Zalophus californianus and Arctocephalus townsendi: Implications to survive environmental uncertainty. Aquatic Mammals, 33(3), 315–326. https:// doi.org/10.1578/AM.33.3.2007.315
Elorriaga-Verplancken, F. R., Paniagua-Mendoza, A., Hernández-Camacho, C. J., Webber, M. A., Cruz-Vallejo, R., Nevels, C. R., & González-López, I. (2021). A new Guadalupe fur seal colony in the Gulf of California? Ecological and conservation implications. Aquatic Mammals, 47(1), 1–9. https://doi.org/10.1578/AM.47.1.2021.1
Esperón-Rodriguez, M., & Gallo-Reynoso, J. P. (2013). Juvenile and subadult feeding preferences of the Guadalupe fur seal (Arctocephalus townsendi) at San Benito Archipielago, Mexico. Aquatic Mammals, 39(2), 125-131. https://doi.org/10.1578/AM.39.2.2013.125
Gallo-Reynoso, J. P. (1994). Factors affecting the population status of Guadalupe fur seal, Arctocephalus townsendi (Merriam 1897) at Isla De Guadalupe, Baja California, Mexico (tesis de Doctorado). University of California, Santa Cruz. EE.UU.
Hernández-Montoya, J. (2009). Distribución, abundancia y estructura alimentaria del lobo fino de Guadalupe (Arctocephalus townsendi) en Isla Guadalupe, México (tesis de Maestría). Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Ensenada, Baja California, México.
Hubbs, C. L. (1956). Back from oblivion. Guadalupe fur seal: still a living species Pac. Discov. 9, 14–21.
Juárez-Ruiz, A., Elorriaga-Verplancken, F. R., Moreno-Sánchez, X. G., Aguíñiga-García, S., Amador-Capitanachi, M. J., & Gálvez, C. (2018). Diversification of foraging habits among Guadalupe fur seals from their only well-established breeding colony, Guadalupe Island, Mexico. Marine Biology, 165(5), 86. https://doi.org/10.1007/s00227-018-3339-6
Cruz-Vallejo, R. A., Amador-Capitanachi, M. J., Norris, T., Hernández-Camacho, C. J., Tripp-Valdez, A., Moncayo-Estrada, R., Herguera-García, J. C., Godard-Codding, C., & Elorriaga-Verplancken, F. R. (2024). Foraging segregation by sex and age class in the Guadalupe fur seal from Guadalupe Island, Mexico. Marine Mammal Science, 40(2), e13076. https://doi.org/10.1111/mms.13076

Figura 1. Lobo fino de Guadalupe (Arctocephalus townsendi) juvenil en el Islote Las Ánimas, Golfo de California, México. La especie es reconocida por poseer una capa doble de pelaje densa y fina, orejas pequeñas, hocico largo y nariz puntiaguda. Fotografía: Arturo Bell Enríquez García.

Figura 2. Distribución actual del lobo fino de Guadalupe en México.

Figura 3. Estructuras duras obtenidas de las excretas (a) otolito de pez y (b) pico de cefalópodo.
