El gusano de fuego, habitante de playas rocosas, sorprende por su defensa urticante, su capacidad de regeneración y su tolerancia a metales pesados.
Araceli J. Mercado-Santiago1, Beatriz Yáñez-Rivera2 y Marcial Arellano-Martínez1
1Instituto Politécnico Nacional, Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas, Avenida Instituto Politécnico Nacional s/n, La Paz, B.C.S., 23096, México.
2Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, Unidad Académica Mazatlán, Joel Montes Camarena s/n, Mazatlán, 82040, Sinaloa, México.
Debajo de las piedras en la zona intermareal de playas rocosas habita una sorprendente diversidad de invertebrados marinos. Entre la variedad de organismos, destaca un gusano de cuerpo anaranjado a rojizo protegido por miles de setas, son estructuras parecidas a las espinas y se encuentran por cientos en cada una de las patas. Estos gusanos son anélidos (gusanos segmentados) y pertenecen a la familia Amphinomidae, se les conoce como “gusanos de fuego” debido a su mecanismo de defensa. Cuando los gusanos se sienten amenazados lanzan algunas setas y las setas restantes se despliegan en una postura defensiva (Figura 1). Las setas lanzadas que tienen forma de diminutos arpones penetran en la piel y provocan una sensación de ardor o quemadura. Se piensa que la sensación de “quemadura” se debe a una sustancia llamada complanina, que sería inyectada por las setas pero aún no se conoce cómo los gusanos producen y liberan esta sustancia.

Figura 1. Gusano de fuego con despliegue defensivo de setas por la cercanía de la mano (Foto: Humberto Bahena).
Hay una gran variedad de gusanos de fuego, pero la especie más común es Eurythoe complanata (Figura 2 izquierda). Es fácil verla entre las rocas por la mañana o al atardecer, es omnívora ya que se alimenta tanto de algas, como de materia orgánica en los sedimentos y se pueden observar varios individuos agrupados debajo de una misma roca. En la cabeza tiene una estructura sensorial llamada carúncula (Figura 2 derecha), prácticamente sería equivalente a un súper radar detrás de la nuca, que le permite explorar su entorno.

Figura 2. Izquierda: Eurythoe complanata entre rocas intermareales (Foto: Araceli Mercado). Derecha: Prostomio (cabeza) de Eurythoe complanata (Foto: Beatriz Yáñez).
A los científicos les interesa estudiar a los anfinómidos porque tienen una posición particular en la historia evolutiva de los anélidos. Para explicar esta idea es necesario saber que los anélidos se dividen en dos grandes grupos: los Errantia (errantes y móviles) y los Sedentaria (se desplazan muy poco), y juntos forman el grupo Pleistoannelida. Durante mucho tiempo, los gusanos de fuego se consideraron en el grupo de Errantia. Sin embargo, estudios moleculares recientes indican que en realidad, forman parte de uno de los linajes más antiguos de todo el grupo y que está estrechamente relacionado con todos los pleistoanélidos. Esta posición los convierte en piezas clave para entender cómo surgieron y evolucionaron algunas de las adaptaciones más importantes dentro de los anélidos.
Otra característica llamativa de estos organismos es su extraordinaria capacidad de regeneración. En los anélidos es común la regeneración de segmentos posteriores del cuerpo, pero Eurythoe complanata destaca porque puede regenerar tanto la cola como la cabeza, incluso de manera simultánea (Figura 3). Lo más sorprendente es que este proceso puede ocurrir aún después de largos periodos sin alimentación, incluso 50 días, lo que sugiere que el organismo cuenta con reservas de energía suficientes para sostener un proceso tan complejo como la restauración de tejidos. Además, se ha propuesto que la fragmentación y regeneración podrían formar parte de su propio ciclo reproductivo: una hipótesis plantea que la reproducción sexual es seguida de una fase asexual en la que el animal se fragmenta y cada parte regenera un individuo completo.

Figura 3. E. complanata con la cabeza regenerada (Foto: Beatriz Yáñez).
En años recientes, este gusano de fuego se conoce cada vez más debido a su tolerancia a los ambientes contaminados. Se han hecho estudios y se demostró que este organismo puede sobrevivir en altas concentraciones de diversos contaminantes, incluidos metales pesados como el mercurio y el arsénico, sin perder su capacidad de regeneración. Esta tolerancia lo convierte en un modelo prometedor para investigar los efectos de sustancias tóxicas en organismos marinos. Aunque aún falta profundizar en aspectos clave como su reproducción y desarrollo larvario, se piensa que podría desempeñar un papel importante como bioindicador de la salud ambiental en ecosistemas costeros.
El gusano de fuego, Eurythoe complanata, es como el ave fénix del océano: tiene la asombrosa capacidad de reconstruir su cuerpo por completo. Además de ser un organismo resistente, podríamos imaginar que puede renacer y cuidado, ¡si lo tocas sentirás que te quema! Esta especie nos enseña cómo organismos tan fáciles de encontrar ofrecen información valiosa sobre el estado de los ecosistemas que habitan, y nos demuestra que aún podemos descubrir criaturas increíbles en los ecosistemas marinos cercanos.
Palabras clave: Anélido, regeneración, bioindicador
Referencias
Kudenov, J.D. (1974). The Reproductive Biology of Eurythoe complanata (Pallas, 1766), (Polychaeta: Amphinomidae). [Ph. D. Thesis]. University of Arizona, (128 pp).
Mercado-Santiago, A.J. (2023). Efecto del arsénico y el mercurio en el gusano de fuego Eurythoe (Annelida: Amphinomidae) [Tesis de Maestría]. Universidad Nacional Autónoma de México, (76 pp).
Verdes, A., Simpson, D., & Holford, M. (2017). Are Fireworms Venomous? Evidence for the Convergent Evolution of Toxin Homologs in Three Species of Fireworms (Annelida, Amphinomidae). Genome Biology and Evolution, 10, 249 – 268. https://doi.org/10.1093/gbe/evx279.
Weigert, A., et al. 2014. Illuminating the base of the annelid tree using transcriptomics. Mol Biol Evol. 31(6):1391–1401
Yáñez-Rivera, B., Méndez, N. (2014). Regeneration in the stinging fireworm Eurythoe complanata (Annelida): Lipid and triglyceride evaluation. Journal of Experimental Marine Biology and Ecology, 459: 137-143. https://doi.org/10.1016/j.jembe.2014.05.023.
